Adamant: Hardest metal
Sunday, March 2, 2003

HAY QUE BUSCARSE UN AMANTE (DE JORGE BUCAY)

Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. Y también están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos ultimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los mas diversos dolores. Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada mas que para subsistir ...

Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnostico seguro: "Depresión" y la infaltable receta del antidepresivo de turno. Entonces, después de que los escucho atentamente, les digo que no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, ES UN AMANTE! Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto.

Están los que piensan: ¡Como es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica! Y también están los que escandalizados se despiden y no vuelven nunca más. A los que deciden quedarse y no salen espantados por el consejo, les doy la siguiente definición:

Amante es: "Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir. Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido.

A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby...

En fin, es "alguien" o "algo" que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino de durar. Y que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana. Por favor no te empeñes en durar, búscate un amante, se tu también un amante y un protagonista... de la vida.

Piensa que lo trágico no es morir, al fin y al cabo la muerte tiene buena memoria y nunca se olvidó de nadie. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante...

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental: "Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida".

Cuando Chávez llegó a Porto Alegre....

Por favor, les pido que me mantengan en el anonimato porque vuelvo a repetir, lamentablemente dependo de fuerzas consulares para poderme mantener hasta finales de año en el Brasil. 

Sin embargo, como verán no me acobardo ante el régimen dictatorial y me he convertido en una auténtica conspiradora y junto con 3 personas hicimos pasar un mal rato a Chávez. (personas amigas que se identifican con la triste realidad que estamos viviendo). 

Presten atención al relato que voy a hacer sobre lo que ocurrió en apenas 15 min. desde que Chávez llegó a Porto Alegre: 

Llegó a las 11:15 AM sin conocimiento de todos los demás seguidores (y otro pequeño grupo de la oposición) que estaban esperando (el en el aeropuerto nuevo), cuando él salió por el aeropuerto viejo que no está funcionando desde hace casi 1 año, llamado Salgado Filho. Llegamos y mis amigas bajaron del carro con la pancarta por un lado y yo por el otro haciendo como si nunca nos hubiésemos visto. Ya estaban por supuesto un pequeño grupo de "Los círculos del Terror", donde habían alrededor de unas 10 personas de las cuales sólo 2 o tres (que pude identificar) eran venezolanos, los demás eran mexicanos, uruguayos, colombianos y brasileros. 

Apenas mi valiente amiga Denise Telli, mostró la pancarta comenzaron a gritar consignas a favor de Chávez y ella les respondía con: "¡Elecciones ya!" 

Salió Chávez con su gran comitiva de 4 carros, elegantísimos y para variar, se detuvo a saludar a sus seguidores. Ahí comenzó el alboroto. Mientras el saludaba a los mexicanos, colombianos, mi valiente amiga desde un rincón ahecho durante 3 horas. Por supuesto los de seguridad ni la dejaban acercarse a Chávez y cuando los chavistas extranjeros empezaron a empujarla muy sutilmente, ella empezó a gritar diciendo "Soy brasilera, si me tocas, vas a ir preso!!!!!". Ahí el dictador se dio cuenta que no podía con la algarabía que estaba haciendo Denise y la mandó a llamar para hablar con ella. Ella colocó su pancarta en el piso, fue hasta Chávez y cuando Chávez la fue a abrazar llamándola de "AMIGA" ella retrocedió y le dijo "No me abrace".... ahí comenzó el diálogo que voy a intentar reproducir de la manera mas fiel pero resumida: 

Chávez: "¿Cómo te llamas? ¿quieres saber de Venezuela? ... Toma la constitución..."

Denise:  "Yo sí se de Venezuela y estoy aquí por el artículo 350 Desobediencia Civil, para pedirle que haga elecciones".

Chávez: "Ya yo cumplí con ese artículo. Mira, en abril me dieron un golpe de estado, fui preso, me humillaron, me vejaron"

y ella lo interrumpió.... "Yo lo que quiero saber es : El señor va a hacer elecciones ¿Sí o No?"

Chávez: "Tú tienes entender que yo...."

Y ella le repitió 3 veces interrumpiéndolo "¿Las va a hacer sí o no?... es simple.... ¡Respóndame!" 

Y cuando Chávez se dio cuenta que no iba a poderla manipular con su discurso de víctima de 5ta categoría, hizo un gesto con la mano diciendo "Llevensela, llevencela". 

Cuando fui a buscar la pancarta, los de seguridad presidencial Venezolanos la habían colocado detrás de una reja del aeropuerto. Yo le pedí al vigilante que por favor me devolviera la pancarta y me dijo que no, sino hasta que la comitiva saliera. Ahí se me revolvió la ira y comencé a hablar en portugués diciendo que esa era una pancarta de una brasilera y ellos tenían que devolvérsela y ellos dijeron que no, porque estaba MOLESTANDO a la comitiva. 

Comencé a gritar: (en portugués) "Eso es lo que esta sucediendo en Venezuela, ellos intentan callar a las personas pacíficas, reprimiéndolas y ahora lo quieren hacer en un país extranjero....estamos en Brasil!!!!! no en Venezuela!!!! no nos van a callar ni aquí ni allá DEVUELVAN LA PANCARTAAAAAAAAA!!!!!!!!!" 

En ese momento mi valiente amiga Denise se dio cuenta y comenzó a gritarle a Chávez que no le querían devolver su pancarta, que ella era brasilera y estaba en su derecho y en su país. Apenas los medios de comunicación se dieron cuenta comenzaron a filmar la situación e inmediatamente la custodia de Chávez mando a devolver la pancarta. 

Denise se convirtió en un icono y los medios comenzaron a entrevistarla después de que Chávez se fue. Indignado, uno de los chavistas venezolanos, comenzó a dar declaraciones diciendo: "Miren lo que representa la oposición, unos lentes Dior... los vamos a acabar porque el pueblo está con Chávez......" 

Al comenzar a irse en la Van con aire acondicionado, ese mismo muchacho que sale en la foto, deshonrando nuestra bandera guindándosela en el cuello, LE ESCUPIÓ a Denise en el piso y le dijo:

 "Eres patética.... los lentes que tienes puesto cuestan 1 salario de un venezolano" y ella con la típica picardía brasilera, le respondió: 

"Nooooo, ¡Un salario no!... 4 salarios ¿Y sabes cómo? ¡Sudando con mi trabajo! ¡No como ustedes que están en esa camioneta pagada por el gobierno! Gorila!!!! 

En ese momento el Chavista Gorila al ver que no tenía como justificar la Van, se montó y se fue. (La van la pueden ver en la foto ubicada detrás de la pancarta de los círculos bolivarianos). 

Cabe destacar que además salió un camión de mudanza contratado con el equipaje de la fastuosa comitiva del presidente que sólo va a dormir una noche en Porto Alegre. Luego decidimos irnos de espías, a donde Chávez va a dar su discurso en la asamblea Legislativa. Yo caminando como si fuera una X me di cuenta que habían varios venezolanos... quizás unos 20-30, pero lo que más me llamó la atención fue que de los 50 que estaban con camisas identificadas de los mal llamados"Círculos Bolivarianos" eran colombianos, mexicanos, argentinos, etc. ¡Y peor aun! llego otro camión, cargado de libros titulados "El Golpe Fascista contra Venezuela" editado por Pedro Álvarez Tabio, que comenzaron a regalar de 5 a cada persona que pasaba. Calculo unas 20.000 copias que van a dar de regalo, hechos en Ingles y en Español. 

Anexo les envío las fotos de todo lo relatado anteriormente y divúlguenlo. Demuestren en dónde está nuestro dinero. Pagando pasajes costosísimos, franelas, gorras y libros impresos en Cuba. 

Muchas gracias.

cuan ruín puede ser una revolución que se proclama en función de un pueblo...

NEUROPATÍA ÓPTICA EPIDÉMICA CUBANA. PARTE I. RELATO DE UNA VÍVIDA EXPERIENCIA PERSONAL

DR. RAFAEL MUCI-MENDOZA rafael@muci.com

•RESUMEN

En la presente exposición se narra vívidamente, una experiencia personal obtenida durante un viaje a Cuba en mayo de 1993. Durante una semana, formamos parte de una misión multidisciplinaria de expertos enviados por la OMS/OPS para atender un urgente llamado de ayuda de las autoridades de la Isla. Se trataba de una severa epidemia de ceguera asociada a otros síntomas neurológicos, que llegando a afectar unas cincuenta mil personas, se consideró “una nueva enfermedad”, e inicialmente se dió en llamar “neuritis óptica” y posteriormente redenominada, “neuropatía óptica cubana”. La situación social prevalente, los factores predisponentes, la agravada situación política, las diversas causas invocadas y descartadas durante los primeros 2 años de su irrupción, la presunción de una etiología viral y el arribo final a un consenso, son detalladamente narradas. El hambre y la miseria fueron la razón etiológica primera y última. Antecedentes de epidemias similares, de origen nutricional carencial, se encontraron a menudo en la literatura internacional, destacando la evidencia recogida durante la Segunda Guerra Mundial en campos de concentración japoneses ubicados en zonas tropicales. En la segunda parte de la exposición se discutirán las características nutricionales, clínicas, neurológicas y neuro-oftalmológicas de la “neuropatía óptica epidémica cubana”.

Palabras clave. Neuropatía óptica cubana. Neuritis óptica. Malnutrición. Neurotoxicidad.

·ABSTRACT

The following is a vivid narration of the author’s personal experience as a member of a group of experts designated by WHO/PHO to attend an urgent call from the Cuban authorities in May 1993. A desvasting epidemic of blindness with some neurological symptoms had stricken over fifty thousand people. It had been catalogued as a “new entity” by the Cuban authorities that called it “optic neuritis” but soon after renamed it as “Cuban Optic Neuropathy”. The prevailing social situation, as well as the predisposing factors and the aggravating political conditions are commented in detail. Although the Cubans had initially alleged a viral ethiology, it soon became clear to us that chronical hunger and utter misery were the ultimate detonators of this catastrophe. Similar malnutrition-related epidemics can be found in the medical literature. A vast deal of experience had been gathered from the epidemics occurring during World War 2 in Japanese concentration camps located in tropical areas.
In the second part of this lecture we shall address the clinical aspect of this epidemic with particular emphasis in the neuro-ophthalmological, neurological, historical and nutricional issues.

Key words. Cuban epidemic optic neuropathy. Optic neuritis. Malnutrition. Neurotoxicity.

NEUROPATÍA EPIDEMICA CUBANA. PARTE I VÍVIDO RELATO DE UNA EXPERIENCIA PERSONAL

Dr. Rafael Muci-Mendoza rafael@muci.com

• INTRODUCCION

Era la mañana radiante del domingo 16 de mayo de 1993. Ni una sóla nube apacientaba en el azul profundo del cielo de Caracas y el Ávila resonaba de vida y verdor. Me sentía inusualmente tenso y no había podido conciliar el sueño esa noche. Más temprano que de costumbre, me levanté y para controlar la tensión que me embargaba, como es mi hábito, inicié mi sesión de trote bajando desde la Castellana por la Avenida Principal de Altamira hasta la Plaza. Ya cerca de ella, repentinamente de una esquina, surgió un perro pastor alemán amenazante que raudo se dirigió hacia mí. Concentrado en él, no alcancé a ver un saliente de concreto que sobresalía escasos centímetros del suelo; así, que lo golpeé con la punta de mi zapato y debido a la velocidad que llevaba, como un paracaidista acrobático volé por los aires para aterrizar de boca algunos metros más adelante. El fulano perro no iba en mi búsqueda, había avistado a una congénere en celo que se paseaba detrás de mí… Me incorporé todo adolorido, escoriado, ardientoso y preocupado. A las 5:00 horas de la tarde de ese día, estaba previsto que abordaría el vuelo 976 de Viasa con destino a La Habana, Cuba, en clase económica y sin escalas. Con alegría me percaté de que no me había roto ningún hueso. El dolor inicialmente me dificultó la marcha, pero luego pude hacerlo más y más rápido, y por último, en pocos minutos, me sobrepuse y pude regresar trotando a mi casa luego de completar los quince kilómetros que tenía previstos esa mañana…

• MISION A CUBA

Tan sólo tres días antes, el jueves 14, había recibido un telefax firmado por el Dr. Guillermo Llanos, epidemiólogo radicado en Washington, DC y Coordinador del Programa de Promoción de Salud de la Oficina Sanitaria Panamericana (OPS) dependiente de la Organización Mundial de la Salud donde me invitaba “a formar parte de una misión técnica para evaluar la situación de una epidemia de neuritis óptica que se ha presentado en Cuba… con su participación esperamos encontrar la solución más adecuada”. La misión debía estar en La Habana en 48 horas… Confieso que quedé anonadado, sin embargo sin mucho dudarlo o pensarlo, llamé de inmediato a la Oficina de la OPS en Caracas aceptando gustoso la invitación. Durante el Congreso Panamericano de Neurología realizado en La Habana en 1991, había sido invitado para dictar un curso de sobre Exploración Neuro-Oftalmológica en Enfermedades del Nervio Óptico. En el lobby del hotel y muy en privado, una promintente médica oftalmóloga, miembro del Partido Comunista me hizo algunas preguntas capciosas sobre un enfermo “casual” cuyas manifestaciones clínicas a todas luces sugerían clínicamente una ambliopía tóxico-nutricional. La forma en que se me hizo la consulta, me dejó lleno de interrogantes. Como a tantos otros, se me había ocultado una verdad pasmosa. ¡Nunca imaginé entonces, el drama visual que en ese mismo momento y con genio epidémico agravado, se gestaba en la isla de Martí! Rápidamente hice arreglos para que mis pacientes quedaran bajo el cuidado de un querido alumno quien los atendería en el hospital y en mi consultorio privado. Al día siguiente, tenía en mi oficina el pasaje de avión, la visa cubana y algunos dólares para gastos personales. El jolgorio durante el vuelo por la presencia de un grupo de artistas venezolanos que con gran orgullo cantaban a Cuba, no alivianaba mi aprehensión e incertidumbre. Al llegar al aeropuerto fui sorprendido por la presencia de un automóvil oficial al pie de la escalerilla. Me condujeron amablemente hasta una oficina de protocolo dispuesta para diplomáticos, donde algunos colegas y oficiales cubanos me esperaban, me ofrecieron un aromático café, tomaron mi pasaporte, y luego de alguna corta espera me lo retornaron. Me enteré que algunos de mis compañeros de misión habían llegado en horas de la mañana y que hacía algunos minutos se había iniciado en el Auditorium del Centro de Biotecnología en Cubanacán, una reunión con el Comandante Fidel Castro quien a la sazón era el Coordinador de la Epidemia, y prominentes personalidades del régimen entre otros, el Ministro de Salud Dr. Julio Teja, el Viceministro de Salud a cargo de la Epidemiología Dr. Abelardo Ramírez, el Embajador de la OMS en Cuba, Miguel Márquez y jerarcas militares del régimen. En esa reunión de cerca de 4 horas, se detallaron características de la epidemia. Con prepotencia y omnisciencia, Castro consideró que “se encontraban ante una nueva enfermedad hasta el momento, no descrita”. Me alojaron en la habitación 238 del Hotel Biocaribe a un coste diario de 481, oo pesos cubanos, lo cual fue sufragado por la OPS. Luego de llegar, me recibió el Dr. Llanos, Jefe de la Misión, me presentó a una parte del contingente de expertos que ya habían hecho acto de presencia y me comentó exhaustivamente acerca de la información oficial recibida minutos antes. Me mostró además, una minuta de las actividades que nos habían programado y que excluía la evaluación directa de pacientes; antes bien, el programa de marras se refería a visitas turísticas irrelevantes por diversos institutos científicos de La Habana. Como otros, me mostré muy sorprendido y uno de mis compañeros me oyó decir, “En este problema visual, hay que ir al ojo de la tormenta…” (1). Luego de algún pujilato y a regañadientes, al día siguiente nos permitirían examinar directamente nuestros primeros pacientes en el Hospital Oftalmológico Pando Ferrer. La Misión estaba integrada por el mencionado Dr. Guillermo Llanos, epidemiólogo y Jefe de la Misión, y además por los doctores Dr. Juan Carlos Silva oftalmólogo colombiano, Director del Programa de Prevención de la Ceguera de la OPS para las Américas con sede en Santafé de Bogotá; Gustavo Román, neurólogo colombiano de gran trayectoria, director de Neuroepidemiología del Instituto de Enfermedades Neurológicas del NIH (Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos) en Bethesda, Maryland; Benjamín Caballero, nutrólogo argentino, Director de la División de Nutrición Humana de la Escuela Johns Hopkins de Higiene y Salud Pública en Baltimore, Maryland. Además se agregaron ese mismo día integrantes del Grupo Orbis, una organización sin fines de lucro que sirve a las personas sin considerar convicciones políticas o religiosas, portando abundante equipamiento (incluído una retinocámara portátil de gran coste, cartillas de sensibilidad al contraste y otros adminículos de examen). Estuvo integrada por el neuro-oftalmólogo Alfredo Sadun del Instituto Stella Doheni de Los Ángeles, California, el oftalmólogo Francis Martone y Liliana Reyes, asistente en oftalmología. El miércoles 19, arribaron los virólogos doctores David Asher, Paul Brown y Carleton Gajdusek, todos prominentes miembros del INH en Bethesda y el último, Premio Nobel de Medicina 1976 por su descubrimiento de nuevos agentes infectantes del ser humano, los llamados virus lentos o virus no-convencionales y hoy día renombrados como priones por el Dr. Stanley Prusiner. Aisladamente o con sus colaboradores, había descubierto que la enfermedad llamada Kuru que diezmaba territorios indígenas caníbales de Papúa y Nueva Guinea y que resultaba de ingerir el cerebro de niños por otros niños, era producida por una forma de virus neurotropo que conducía a una encefalopatía espongiforme con su corolario de demencia y muerte. Por último, llegó Peter S. Spencer, neurotoxicólogo de la Universidad de Oregon, Portland, Estados Unidos. Aseguro que yo era el benjamín de la misión, con el menor número de títulos académicos y trabajos publicados, procedente de un hospital pobre, abandonado a su suerte y desconocido para todos: El Hospital Vargas de Caracas. Muy ansioso y expectante por el rol que habría que cumplir, me dispuse a dar al pueblo cubano y a sus médicos, la modesta cuota de experiencia que en plena libertad, había adquirido en enfermedades del nervio óptico inicialmente en la Universidad de California San Francisco, y luego, a lo largo de 13 años de trabajo serio, dedicado y sin pausas, en la Unidad de Neuro-Oftalmología del citado Hospital Vargas. El miércoles 22 se agregó a la misión, la respuesta oficial de la OMS, el Dr. Björn Thylefors, director del Programa de Prevención de la Ceguera de la OMS con sede en Ginebra. Siempre contamos con la ayuda entusiasta y decidida de la bonachona figura del Doctor Manuel Márquez, representante en Cuba de la OMS/OPS. En el auditorium de la sede de su embajada establecimos nuestro centro de discusiones al final de los agotadores días que permanecimos en la Isla. La primera labor de la misión –ya realizada en los países de origen de cada uno- había sido documentar en la literatura internacional catástrofes similares de salud en otras áreas o países, definir factores neuroepidemiológicos de riesgo, evaluar el estado nutricional de los pacientes y examinarlos desde el punto de vista neurológico, neuro-oftalmológico, neuroepidemiológico y nutricional para así, establer la definición-de-caso que facilitara el diagnóstico en el paciente aislado. Los virólogos y el neuro-epidemiólogo, por su lado, tratarían de aportar otras piezas para armar aquel trágico rompecabezas…

• ANTECEDENTES

Como sucede en los regímenes totalitarios, las verdaderas causas de las tragedias humanas que afloran sus malas sus ejecutorias y avergüenzan, siempre tienen como responsables algún ente internacional odiado, pues por nada del mundo, los jerarcas aceptarán su vesania ni ofrecerán una rectificación. En 1987 Cuba había dejado de pagar su deuda externa que alcanzaba 6.200 millones de dólares. El ya treintón embargo a la Isla de Cuba promovido por la ley Helms-Burton y luego endurecido por la Enmienda Torricelli –con el cual siempre y entonces más que nunca, he mostrado mi malestar y desacuerdo-, el derrumbe del bloque socialista en diciembre de 1991, “la tormenta del siglo” que azotó la Isla en marzo de 1993, y la notable reducción en la producción de azúcar, cambiaron las relaciones económicas en la que la nación cimentaba su subsistencia. No bastó el subsidio de 5 o 6 mil millones de dólares anuales que la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entonces principal socio comercial de Cuba, proporcionó durante casi por 30 años, mayormente en ayuda militar, para que la situación de escasez mejorara y se elevara el nivel de vida de la población. Esas gruesas cifras, pensamos, hubieran sido suficientes para “sembrar la caña de azúcar”, tal como el Maestro Arturo Uslar Pietri idílicamente soñó alguna vez para Venezuela con el petroleo. Estos cuantiosos caudales lejos de mejorar el estatus de vida del cubano, ya muy deteriorado, se malgastaron en aventuras militares y de pentración ideológica en países americanos y africanos como Angola o Etiopía. Al secarse el flujo de dinero foráneo, se implantó la “opción cero”, eufemísticamente llamada por Castro, el “período especial”, una época de penurias inenarrables durante la cual el pueblo cubano soportó estoicamente la vendida fantasía de un bloqueo militar inminente a la Isla. La ejecución de esta nueva política trajo aprejada el envilecimiento insular con la aparición del mercado negro del dólar, la prostitución y el crimen, el severo racionamiento alimentario, la detención de industrias básicas y del transporte por carencia de combustible, las interrupciones del flujo eléctrico a toda hora, la resurección en las calles de medios superados de transporte: carretas tiradas por cuadrúpedos, las yuntas de bueyes, los sidecares, los camiones para cargar caña y las bicicletas chinas Ave Fénix –estas últimas con dos y tres personas encima con el coste adicional de una energía corporal ya menguada-; pero además, la desaparición de aquello que en nuestra sociedad damos por descontado y consideramos hasta superfluo, zapatos, vestido, ropa interor, jabones de belleza y para lavar la ropa, desodorantes, champú, dentríficos, toallas sanitarias, papel higiénico… Las bodegas y boticas del Estado mostraron el rostro de la depauperación con sus anaqueles vacíos donde nada había y ante las cuales, las madres cubanas con sus libretas de racionamiento en mano, acongojadas y resignadas, hacían largas colas bajo el inclemente sol caribeño para recibir una magra ración de azúcar, frijoles y arroz, y si la Diosa Fortuna hacía misericordioso acto de presencia, recibían una mezcla de horrible aspecto: Picadillo de pescado o carne de tercera mezclada con soja. Escasas cantidades de proteínas y leche eran sólo suministradas a niños, embarazadas y ancianos. La culpa de esta iniquidad, se repetía incesante, era por supuesto, de las potencias imperiales internacionales. A todo esto, se sumó el extremo racionamiento de la venta de licor, reservado únicamente para la exportación y para las reuniones de los jerarcas. Ello condujo a los insulares a fabricarlos en casa propia fermentando jugos de frutas o agua azucarada; desconocían los pobres, que en estos licores caseros, se acumula ácido fórmico, el mismo que causa la muerte o neuropatías ópticas gravísimas cuando se ingiere en licores adulterados con alcohol metílico, el alcohol de la madera. Infusiones frías de “caña santa” con azúcar, pasaron a ser por necesidad, la bebida favorita del cubano, alguna vez se sabrá si ella tiene algún efecto neurotóxico. Por su parte, el racionamiento del tabaco en una sociedad con elevada prevalencia de tabaquismo (en 1990, 40.07% en zona rural y 34.60% en áreas urbanas en población mayor de 17 años) (3), trajo el consumo sustancias vegetales espurias que quemadas, aplacaban el hábito; además, se corría sotto voce el rumor, que el tabaco distribuído a la población no era cosechado en Cuba, sino proveniente de algún lugar del Mediterráneo, comprado por la Revolución a precios irrisorios porque era rechazado en el mercado mundial por su elevado contenido en alquitrán. Entre tanto, los mercaderes del sufrimiento, vendían a precio oro allende los mares los habanos Cohiba Corona, y colectaban dólares para sostener una revolución de miseria… En esa época de ruindad extrema donde no había frutas frescas –todas reservadas para exportación-, huevos, pescado ni la carne de un gato –último recurso del menesteroso-, la yuca comenzó a constituir para el cubano, un elemento básico de alimentación, ingiriéndose cruda o luego de breve fermentación al sol. El contenido de cianógenos (cianuro) en su harina y en la cáscara del tubérculo, al mismo tiempo que le sirve a la planta como defensa contra los insectos y animales, produce una acción mordicante en el sistema nervioso de los humanos. En su ingente necesidad de sofocar el hambre, calmar el estómago y detener la pérdida de peso y la depauperación, la gente chupaba y chupaba caña de azúcar, sin atisbar que el déficit de vitamina B1 o tiamina –vitamina no acumulable-, B12 y ácido fólico, era el camino hacia el beriberi, la degeneración combinada de la médula espinal y la neuropatía periférica. Ante la ya inocultable y clara evidencia del hambre y la avitaminosis como causa, se instaló una fábrica de vitaminas y se comenzó a repartir gratuitamente a toda la población. La reversión inmediata de los síntomas en los casos de comienzo fue casi que milagrosa. A manera anecdótica les refiero un comentario a la vez jocoso y trágico que en el porceso de la anamnesis, me relató una joven afectada de neuropatía en el Hospital Oftalmológico Pando Ferrer. Mirando a todas partes y hablando por lo bajito me dijo, -“Doctor, ¿A qué no sabe en qué se parece el estómago de un cubano a una maraca?” Llevándose la mano a la boca y sonriendo, ella misma se respondió… “¡En que está vacío y tiene pepitas adentro…!”

• LLAMADO DE AYUDA

En noviembre de 1991, los servicios de epidemiología comenzaron a describir en las vegas tabaqueras de la Provincia de Pinar del Río, la más occidental de la Isla, un lento pero inusual aumento en la frecuencia de lo que se dió en llamar “neuritis óptica”, o simplemente, “la neuritis”, siendo noventa por ciento de los afectados en su mayoría hombres, fumadores y bebedores de ron. Como es sabido, el término neuritis alude a una noxa inflamatoria, y en el nervio óptico, las enfermedades desmielinizantes primarias (esclerosis múltiple) o secundarias específicas son las etiologías principales. ¡Nadie podría imaginar que en el curso de los dos siguientes años serían afectadas tres mil quinientas personas por semana y cerca de 50.000 almas en dos años! constituyendo una de las peores calamidades a las que tuvo que enfrentar el regimen de oprobio y que cambió la política económica de Cuba. Los primeros científicos cubanos que investigaron “una nueva enfermedad no descrita” –como la dió en llamar Fidel Castro-, encontraron como común denominador la malnutrición. Los informes que avalaban esta presunción, fueron aprobados en las primeras instancias: Dirección de Higiene y Epidemiología del Ministerio de Salud Pública y por el mismo Ministro de Salud. Pero al llegar al vértice de la pirámide de poder, el Director de Higiene y Salud Pública fue destituído por la osadía de su “descubrimiento”, y la investigación, como problema de Estado fue transferida a instancias militares. Luego de inculpar a la CIA y para así encender la llama anti-yanky de los isleños, se propaló a los 4 vientos que se trataba de un arma biológica o tal vez, la introducción subrepticia de algún agente neurotóxico. Es entonces cuando aparece en el escenario lo que fue llamado el “virus gringo” o “virus del imperialismo”. El Estado cubano siempre falaz y maniobrero, mediante su política informativa por televisión y prensa escrita, regó la especie de que un virus había sido “sembrado” desde la Base de Guantánamo, aunque siguiendo una ruta inversa pues ella se encuentra en el extremo oriental de la nación, área por cierto, excluída por la epidemia al igual que la Isla de Pinos o de la Juventud (en el extremo occidental). En 47 de 49 (96%) de muestras de líquido cefalorraquídeo de enfermos afectados de la “neuropatía”, se aisla un subtipo de enterovirus Cocksakie A9, curiosamente, en ausencia de pleocitosis o cambios bioquímicos en las muestras. Éstas, inoculadas en cultivos de tejidos de riñón de monos verdes y luego en cerebro de ratones recién nacidos produjeron cambios hialinos en músculos e intestino. Todo sugería que efectivamente, se encontraban en presencia de un enterovirus. Estudios por microscopia electrónica y técnicas de reacción en cadena de la polimerasa mostraron la presencia de RNA, huella dactilar de este tipo de virus. ¡Era extraordinario! Un enterovirus que respetaba a ancianos y niños, y que no producía epidemias en concentraciones humanas como colegios, cuarteles o cárceles. El “descubrimiento” del manido virus, amenzó aún más la economía cubana, pues un efecto colateral del “gringovirus” no se hizo esperar: los bienamados turistas con sus dólares en mano huyeron de la Isla despavoridos. Fue entonces cuando el 4 de mayo de 1993, durante la 46º Asamblea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Ginebra, Suiza, el gobierno cubano a través de su Viceministro de Salud, Dr. Jorge Antelo, lanzó un lastimero pedido de ayuda a la comunidad internacional. La respuesta fue solidaria e inmediata, grupos de científicos de todo el mundo prepararon sus valijas y vinieron después que nosotros. Muchos trajeron consigo y donaron luego, costosos equipos para examen neuro-oftalmológico. Al arribo, nuestra misión ya tenía preparada una minuta para cada día de la semana de permanencia: Serían visitas de “turismo científico” si se me permite la expresión. Allí conoceríamos la fábrica de vitaminas, los más importantes institutos científicos, y hasta habría tiempo para momentos de solaz y esparcimiento. Sin embargo, estaba escrito que… ¡Nunca concería Varadero! Fue necesario negociar firmemente el propósito de nuestra visita; el objetivo básico era develar el origen de la tragedia, oir las historias de boca de los enfermos y examinarles directamente con lo mejor de nuestras aptitudes desde las aristas clínicas, nutricionales, neuroepidemiológicas, neurológicas y neuro-oftalmológicas, mientras los virólogos y neuroepidemiólogos se dedicaban a hacer su parte… No se esperaba la cúpula cubana que el propio virólogo Gajdusek, Premio Nobel de Medicina 1976, develaría la engañifa. En el Auditorium del Instituto de Biotecnología, luego de oir con atención las exposiciones de cada uno de los investigadores de las principales instituciones científicas del país, le tocó su turno en el podium de honor donde se encontraban el Comandante y sus cercanos; luego de entrelazarse en un abrazo cordial y felicitar a todos y cada uno de los ponentes cubanos que le precedieron, fue haciendo comentarios desde una libreta de anotaciones que llevaba en su mano… poco a poco, fue aumentando el tono de su discurso, para finalizar diciendo altisonante mientras batía su mano derecha en el aire, “Ustedes han aislado un enterovirus similar al de la polio 96% de las veces, ¡96 por ciento de las veces! –casi que vociferaba-, y en pacientes que no tienen ni una sóla célula inflamatoria en el líquido cefalorraquídeo. Si es que este virus realmente existe, ya no busquen más; pero de ser cierto esta hallazgo, ¡vamos a tener que redescribir el capítulo de la neurovirología!” Se fue lentamente a su asiento mientras se oían aplausos ocasionales, hasta que reventó el auditorio en una gran ovación. Cultivos realizados posteriormente en institutos de virología internacionales no gubernamentales de Norteamérica y Europa fueron incapaces de reproducir este “hallazgo virológico-político”. A mi regreso a Caracas, otro grupo musical regresaba cantando su felicidad sin saber lo que ocurría en el traspatio cubano; bajo influencia alcohólica atormentaban a todo el pasaje con su estridencia y lenguaje soez. Ante el reclamo justificado de una azafata, una hermosa joven le espetó, “¡Al que no le guste qué se baje…!”

•COLOFÓN

Después de todo, entre estrecheces y penurias, a pesar de la desgracia infligida al pueblo cubano por sus conductores, los médicos estuvieron siempre al lado de sus pacientes, les aliviaron y aprendieron de nosotros, como nosotros aprendimos de ellos, todas las consecuencias de la mentira, de la distorción de la realidad con fines inconfesables, del hambre y del atraso… Cuba ha dolarizado su economía y los vicios del despreciado “imperialismo” se han entronizado en sus confines, la miseria humana en todas sus facetas aún allí continúa… ¿De qué le sirve al sufrido pueblo cubano tener un elevado porcentaje de alfabetas, poseer un gran número de técnicos y profesionales de toda laya, de enogullecerse de tener el mejor sistema de salud de latinoamérica, si la Revolución los ha llevado a la más espantosa de las carencias, aquella de las libertades fundamentales, del disentir y del alimento? La vívida experiencia que hemos relatado tiene por afán promover una lección para apender y un ejemplo que nos induzca a proteger a todo coste, la libertad y la dignidad del hombre. Qué los párrafos pecedentes sean un mensaje de tristeza y alegría al mismo tiempo; esta última para congratularnos por esa libertad que aún disfrutamos, que parecemos no apreciar y que podríamos llegar a perder…

REFERENCIAS

  1. Román G. Misión a Cuba. Barcelona, España. Prous Science. 2000.
  2. Román G. La epidemia de neuropatía en Cuba: Lecciones aprendidas. Rev. Neurol. 2000;31 (6):535-537.
  3. Suarez Lugo N, González Marinello S, Pérez Valdés S. Situación del tabaquismo en Cuba. Programa para desestimular el hábito de fumar. Folleto mimeografiado. La Habana, Cuba. Marzo 1992.

Cuba (veanse en el reflejo)

From: To: Subject: Date: Sun, 16 Feb 2003 22:43:13 -0300

La ofensiva estatal aumenta las carencias CLAUDIA M.LINARES / Cuba Net LA HABANA

Son las ocho de la mañana. Algunos vecinos esperan para comprar el panecillo diario. El comentario de todos es que nadie está vendiendo nada.

Desde que comenzó la ofensiva contra la droga y ''otros comportamientos ilícitos", quienes vendían alimentos ilegalmente se declararon parados'' hasta que pase la cosa".

Nadie se atreve a guardar en sus hogares artículos como aceite, arroz, frijoles, leche en polvo en cantidades que puedan despertar sospechas, pues la policía está multando y confiscando mercancías a los que comercien sin licencia.

Todos desconfían de los desconocidos. Si alguien toca a la puerta de Juan para preguntar si tiene café, éste le responde rápido y tembloroso: ``No, señor, aquí no se vende nada".

Nadie sabe si la próxima redada policial será contra su vecino más cercano, conocido como el ''maceta'' del barrio, pues anda en moto y toma cerveza Bucanero todos los días.

En los comités de cada cuadra han anunciado la reactivación del ``Plan Maceta", el cual se llevó a cabo a mediados de los años noventa contra aquellos que se acusó de enriquecerse ilícitamente.

La carnicería está desierta. Hace un mes que vendieron seis huevos por persona, y el bodeguero sólo posee los sacos de arroz y las libras de azúcar que le corresponden. El bodeguero y el carnicero conversan sentados en el quicio de la acera mientras saludan y le hacen una seña a los vecinos de que ''la cosa está mala'' y todo el mundo está ``quieto en base". Desde el viejo que vende cigarrillos y cajas de fósforos robadas de la fábrica, hasta la joven que vendía almohadillas sanitarias, también robadas, por supuesto.

La doctora que antes salía a vender pasteles hechos ``por detrás del tapete", ahora está esperando que el tiempo pase. A lo mejor las redadas policiales terminan pronto y ella puede seguir buscándose unos pesos de más para alimentar a sus dos hijos.

Yoyi, la peluquera que le corta y tiñe el cabello a las mujeres del barrio, está desesperada. Hace más de veinte días que no puede trabajar, pues no tiene licencia, y ya en su cuadra han realizado dos operativos contra cuentapropistas ilegales.

A Mario le confiscaron los instrumentos de su carpintería y le impusieron 1,500 pesos de multa por arreglar muebles sin licencia.

Había burlado la ley gracias a que sobornaba a los inspectores estatales.

La cocinera del restaurante de la esquina ya no vende ilegalmente pollo ni bistéc, pues su jefe le advirtió que sólo tenía la cantidad justa.

Ahora, con esto de los operativos policiales, los jefes se guían por la norma y lo que está establecido.

Los responsables de Vigilancia de los Comités de Defensa de la Revolución se encargan de informar acerca de los que viven en cada cuadra con un nivel por encima de la media. María, que antes le aseguraba a la gente del barrio el jabón de lavar y el baño, en moneda nacional, ahora tiene miedo.

SEMBLANZA DE DEMOCRACIA

Hacia falta que llegara un demagogo de las proporciones de Chávez para que los venezolanos se dieran cuenta de que no existe, ni ha existido nunca, una verdadera democracia representativa en Venezuela. Dos generaciones y media han vivido pisadas por un estado inescrupuloso que ha metido sus sucias uñas en todos los espacios de la población civil promoviendo la mediocridad, el facilismo y la corrupción. Venezuela necesita desmantelar el estado, despojarle de todas las prebendas que ha ido usurpando a lo largo de su existencia y reducirlo a las funciones sociales para las cuales se justifica la existencia de un estado. Chávez no es un fenómeno sideral sino un producto de las circunstancias. Circunstancias generadas por una sociedad indiferente o posiblemente frustrada por su incapacidad de controlar a su propia democracia.

La semilla del mal El principio de la declinación de las fortunas venezolanas puede ser trazado inequívocamente al proceso de nacionalizaciones auspiciado por fortunas circunstanciales y en ningún caso meritorias. El alza de los precios petroleros generado por guerras religiosas en los confines del planeta dio pie a la formación de un “wellfare state” al estilo tropical.

El estado, embriagado por un espejismo recursos inagotables, empezó por comprar las empresas que operaban las industrias básicas de petróleo, hierro y aluminio. A continuación se embarcó con fuerza en un esquizofrénico proceso de sustitución de importaciones financiando hoteles, fábricas e industrias de dudoso futuro y terminó nacionalizando bancos y seguros por razones que nunca estuvieron del todo claras.

Pero la guinda que decoró al pavo fue un decreto presidencial limitando las inversiones extranjeras en Venezuela. Una deliberada bofetada a los capitales extranjeros que años más tarde llevaría al gobierno venezolano ante los impávidos financistas internacionales a mendigar préstamos para mantener en pie un esquema fracasado. Así el estado venezolano, que empezó comprando lo que nunca debiera haber comprado, terminó hipotecando el futuro de la nación. El círculo se había cerrado.

El estado, y por ende la nación, dejó de percibir la cornucopia de impuestos y regalías que religiosamente fluía a sus arcas y a cambio recibió un puño de acciones en industrias monopolísticas incapaces de competir efectivamente en los mercados internacionales

Las fortunas de los trabajadores de las empresas nacionalizadas se vinieron a menos al cambiar de patrono. Mientras que bajo la administración de la empresa privada sus derechos, sus beneficios y sus perspectivas fueron celosamente cuidados, bajo la administración pública cayeron en la ignominia y el olvido.

Los únicos beneficiarios de las nacionalizaciones fueron un selecto grupo de burócratas con las conexiones políticas adecuadas y los “sindicaleros” de turno que diligentemente se abocaron a popular las empresas estatales con “reposeros” profesionales.

Un modelo fracasado Las empresas estatales ni funcionan, ni han funcionado nunca, en ninguna parte del mundo. La muestra más dramática de ello fue el fracaso del experimento comunista y hasta el propio socialismo inglés, cuna del “well-fare state”, se ha visto en la necesidad de revisar este concepto como modelo de desarrollo. Anacrónicamente las intelectualidades de izquierda venezolana pretenden ignorar estas realidades.

La indiferencia, ineptitud y chabacanería conforman una actitud que solamente es atribuible a la falta de incentivos que ofrece una administración pública. El ser humano busca primordialmente la optimización de su bienestar personal y deja de funcionar cuando su esfuerzo personal no es compensado proporcionalmente. Un buhonero deriva mayor satisfacción de su humilde quehacer que cualquier empleado público del suyo; su iniciativa es premiada en razón del esfuerzo invertido y se convierte en amo y señor de su propio destino.

Los venezolanos no son ajenos a los infames servicios ofrecidos por las empresas públicas. Cuando los servicios de telefonía eran un monopolio estatal las líneas telefónicas se compraban en el mercado negro. En aquellas parte de la nación donde el servicio eléctrico es suplido por empresas estatales las fallas eléctricas son vicisitudes con la cuales tiene que copar la ciudadanía bajo el insólito pretexto de los servicio “solidarios”.

Y mientras el estado venezolano se dedica a ser empresario sus servicios sociales quedan relegadas a un segundo plano. Los servicios públicos de salud y educación se cuentan entre los peores del continente americano y en muchos casos solamente son comparables a los de las más pobres naciones africanas. Los trámites ante entidades gubernamentales están signados por la confusión, la frustración y la corrupción sin que el ciudadano cuente con instancia válida de apelación. La administración de justicia es una proposición escatológica que en poco sirve para proteger las libertades ciudadanas.

El imperativo histórico La función de un estado democrático está naturalmente reñido con el concepto de un estado gestor de aventuras comerciales. Mientras el estado democrático debe proteger a todos por igual, el estado-empresario crea desigualdades a su favor en detrimento del bienestar común. Los monopolios estatales son tan perniciosos como los monopolios del capitalismo.

Es por lo tanto imperativo que el estado se deshaga de todas y cada una de las operaciones comerciales actualmente bajo su tutela. Algunas iniciativas de privatización han sido altamente exitosas - como por ejemplo en el área de las telecomunicaciones - y otras iniciativas han servido para deslastrar al estado de proposiciones económicamente insostenibles. Ambas iniciativas han dejado a la nación en condiciones mejores a las existentes antes de las privatizaciones.

Más tarde o más temprano se deberá analizar desapasionadamente los beneficios que a la nación trajo la estatización de la industria petrolera. Solamente era cuestión de tiempo hasta que la industria petrolera fuera infiltrada por los partidos políticos. Ahora el venezolano debe decidir cual es el mayor de los males: una industria petrolera privatizada o una industria petrolera en manos del Chávez de turno.

La nacionalización de la industria petrolera estaba sustentada en la ilusa premisa de que el paraguas de nuestros aliados en el cartel de la OPEP garantizaría a perpetuidad precios petroleros ascendentes, lo cual probó ser una grave subestimación de la capacidad de respuesta de los países consumidores. La OPEP colectivamente y Venezuela individualmente fueron responsables por el desarrollo de los yacimientos de Mar del Norte y Alaska. No solamente se perdieron las cuantiosas inversiones que estos dos proyectos significaron sino que adicionalmente se creó un límite a los precios de los crudos del la OPEP.

En la cuenta final el principio de la OPEP, de apuntalar los precios de los crudos a base de controlar los niveles de oferta al mercado, es moralmente objetable y técnicamente imposible de implementar. Quizás si la OPEP llegara a monopolizar el suministro mundial de petróleo existiría la posibilidad de prolongar la agonía de una muerte inevitable. Hasta ahora la participación de Venezuela en la oferta mundial ha ido declinando mientras que las de Rusia, México y Noruega han experimentado significativos aumentos a costa de las deficiencias de la OPEP.

Venezuela confundió cuales eran las alianzas de su interés y prefirió las difusas alianzas ofrecidas por estados semi-feudales a la alianza con las democracias occidentales. Cuarenta años de desarrollo sostenido se perdieron en este proceso.

Redefinición de la democracia Curiosamente, este particular “estado promotor” nació y evolucionó bajo un sistema democrático, no bajo un dictadorzuelo tercermundista, no bajo la bota de un poder colonial, no bajo la dictadura de las masas sino bajo la complaciente e indiferente actitud de sus ciudadanos nacidos libres. Una ciudadanía que prefirió el facilismo emergente de una anarquía en ciernes a los rigores de la legalidad y el respeto a los derechos de todos. Una sociedad que prefirió ignorar las escuálidas condiciones de vida de una inmensa población sumida en la ignorancia y manipulada por una interminable caterva de demagogos. Chávez no es el primero en esta cadena y no será el último a menos que la ciudadanía esté dispuesta a entender y enfrentar el reto de la transformación de su democracia.

El estado debe retornar a sus funciones fundamentales siendo estas solamente aquellas funciones que no puedan ser suplidas y sustentadas por la iniciativa privada. Es la función del estado garantizar y fomentar la libre competencia, que prosperen las empresas exitosas y que fracasen las empresas ineficientes. El estado debe combatir los monopolios y carteles que carcomen las fundaciones de cualquier sociedad. El estado debe garantizar la pronta y equitativa administración de la justicia. El estado debe cobrarle impuestos a los que más tienen para asistir a los que menos tienen y así alcanzar una semblanza de justicia social. El estado debe promover la excelencia y condenar la mediocridad en todas las facetas de la sociedad tanto pública como privada. El estado debe velar por el bien común y no por los privilegios de unos pocos a costa de la sociedad en general.

De la Constitución se tiene que eliminar el mítico derecho del estado sobre las riquezas naturales de la nación. Este “derecho” solamente es compatible con el concepto divino de las monarquías feudales y de los regímenes totalitarios. El estado democrático solamente puede vivir de los impuestos voluntariamente asignados a él por la ciudadanía.

La Constitución y sus males Si bien en su forma La Constitución de Venezuela incorpora el principio de los tres poderes fundamentales para el buen funcionamiento de una democracia, en su efecto solamente existe un poder, el Poder Ejecutivo, al cual han estado históricamente supeditados el Poder Legislativo y el Poder Judicial.

De la Constitución emanan los valores del centralismo en contra de los valores de las regiones o estados federados. El concepto del estado central convierte a la nación en una aldea global donde el bien de la ciudadanía está supeditado al bien del estado, en un gobierno de arriba hacia abajo. Este tipo de estado justifica el concepto del “estado promotor” y desvaloriza la iniciativa del individuo como la base fundamental de las democracias. Así nace y evoluciona el estado paternalista cuyos resultados son ampliamente conocidos.

La verdadera democracia nace del individuo y fluye hacia el estado central en dos fases concurrentes y paralelas. El ciudadano elige directamente a sus Gobernadores Regionales por un lado y a sus Representantes Nacionales por otro lado, manteniendo el privilegio de la región sobre el valor del estado central. Esto implica que las regiones deben constituir y velar por el buen funcionamiento de los tres poderes públicos que directamente afectan sus intereses particulares. El gobierno nacional queda limitado a las funciones que transcienden los poderes regionales.

La presidencia de la república, bajo el concepto de los estados federados, deja de tener los poderes absolutistas que han caracterizado a la democracia venezolana. La Asamblea Nacional se convierte en un poder legislativo complementario y no sustitutivo de las Asambleas Regionales y la Corte Suprema de Justicia solamente legisla sobre principios universales.

Mientras se mantenga el concepto del estado central, paternalista y promotor, los venezolanos deberán reflexionar que los Chávez y sus consecuencias seguirán siendo inevitables.

A.C.Merino Febrero 2003.