Adamant: Hardest metal
Thursday, January 2, 2003

Reporte #2 Riesgos Ambientales

La Red de Veedores continúa el esquema informativo, dentro del marco Ambiental, de Seguridad y Salud Pública, sobre las posibles consecuencias del vertido de ripios en lugares no adecuados,  provocadas por las operaciones de facilidades de PDVSA por personal no calificado durante el Paro Cívico Nacional.

Una de las gabarras que se hundió contenía tubos de perforación. La otra se encuentra atracada en precarias condiciones con parte del material expuesto en contacto con el agua. Los ripios de lodos son materiales provenientes de la perforación de pozos y por lo general se encuentran asociados a un alto contenido de metales pesados, entre los cuales vanadio y cadmio. Estos metales pesados intervienen en la normal función metabólica de los organismos y son considerados por sus efectos de alta toxicidad.

Aunque estos metales se encuentran en el ambiente, cuando los materiales como los ripios no son dispuestos correctamente, aumentan sensiblemente a los organismos a su exposición. Entran lentamente pero de forma segura a la cadena trófica y de una u otra forma se acumulan en el organismo con consecuencias indeseables.

Toxicidad del vanadio en seres humanos/mamíferos: El vanadio irrita la piel y mucosas (0,1 mg/m3 después de 8 horas) y actúa como un tóxico sanguíneo, hepático y renal. Los síntomas de intoxicación por exposición crónica son: bronquitis, neumonía, anemia, lesiones hepáticas y renales. El vanadio inhibe las enzimas y no permite la síntesis del ácido ascórbico y de los ácidos grasos además de afectar al ADN (HORN, 1989).

COMPORTAMIENTO EN EL MEDIO AMBIENTE

Agua: Los compuestos del vanadio son más densos que el agua y se depositan en el fondo del lecho marino o acuático. El pentóxido de vanadio se disuelve lentamente en un gran volumen de agua y forma mezclas tóxicas. El tricloruro de vanadio, el tetracloruro de vanadio y el vanadio oxitricloruro reaccionan con el agua cuando están expuestos a calor, desprendiendo vapores tóxicos e irritantes de cloruro de hidrógeno o ácido clorhídrico que flotan como niebla blanca sobre la superficie de las aguas.

Aire: La atmósfera representa un medio de transporte. El pentóxido de vanadio es un sólido reactivo que favorece la combustión de otras sustancias combustibles. El tricloruro de vanadio forma mezclas tóxicas en el aire que se descomponen violentamente en presencia de humedad, formando el cáustico ácido clorhídrico. A elevadas temperaturas se descompone formando gas de cloro o cloruro de hidrógeno. El tetracloruro de vanadio y el oxitricloruro de vanadio son líquidos cáusticos, no combustibles, que por calentamiento también producen nieblas cáusticas de pentóxido de vanadio, gases de cloruro de hidrógeno o ácido clorhídrico. Estos gases son más densos que el aire y se desplazan a ras del suelo. El tetracloruro de vanadio reacciona violentamente en el agua formando los cáusticos tricloruro de vanadio, oxitricloruro de vanadio y ácido clorhídrico.

Suelo: Los compuestos de vanadio son geogénicos y se encuentran en todas partes. El vanadio es un oligoelemento esencial y sus compuestos son asimilados por las plantas e incorporados a sus procesos de crecimiento. Así el vanadio es extraído del suelo e ingresa a la cadena alimentaria.

Degradación, productos de la descomposición, tiempo de vida media: La mayoría de los compuestos de vanadio se descomponen por acción de la luz y el calor, en vapores y gases cáusticos. Al contacto con agua, generalmente se producen reacciones vigorosas, en las que se forman vapores y gases cáusticos.

Toxicidad del cadmio: Las principales vías de entrada al organismo humano son la inhalación, en el caso de los trabajadores, y la ingestión en el caso de la población general. Una vez absorbido, tiene una vida media y se almacena en el hígado y los riñones. Los efectos de la intoxicación son graves. Las principales alteraciones sistémicas debidas a la absorción de cadmio consisten en daño renal con proteinura, anemia y aumento en la velocidad de sedimentación de los eritrocitos. De estos daños, la proteinuria es el más típico. En etapas avanzadas puede haber un aumento en la excreción de aminoácidos, glucosa, calcio y fosfatos en la orina, lo cual puede causar la formación de cálculos renales.

El cadmio que penetra en el organismo suele fijarse rápidamente en los tejidos, combinándose de forma selectiva con la metalotioneina, una pequeña proteína compuesta de un alto número de residuos de cisteina. La mayor parte de la carga total de cadmio acumulada en el organismo se localiza en el hígado y los riñones, unido a dicha proteina. Cuando la capacidad de estos órganos para sintetizar metalotioneina se ve sobrepasada, el cadmio podrá ejercer su efecto tóxico, cuyas primeras manifestaciones son las propias de una nefropatía.   La Red de Veedores

Riesgo de Salud Pública, Seguridad y Ambiental, en el Manejo de Instalaciones Petroleras y sus Derivados durante el  Paro Cívico Nacional de Diciembre 2002

Situación actual: La Red de Veedores ha venido monitoreando la forma en que se están llevando a cabo las operaciones de las facilidades de PDVSA, poniendo especial énfasis en las áreas operativas dadas las implicaciones de carácter ambiental y a las consideraciones de riesgo para la seguridad física que amenaza las poblaciones vecinas.

Debemos comenzar por señalar que la respuesta al llamado a Paro Cívico Nacional por parte de los trabajadores de PDVSA convocado a partir del 2 del Diciembre del año en curso, se manifestó en primera instancia  en las actividades de las áreas administrativas. Lo concerniente al área operacional de plantas y refinerías así como  la gerencia , se manatuvo operativa con el mínimo personal calificado para garantizar que el cese de funciones se hiciera dentro de las más estrictas normas de seguridad, como lo informaran los voceros de la gerencia de la nómina mayor de PDVSA.

Posteriormente se sumó a la paralización de actividades de esta industria el área de  transporte de productos derivados en buques tanqueros capacitados para tal fin. La Marina Mercante, representada en sus Capitanes de Altura, fondearon sucesivamente los buques en los lugares permitidos por la marina de puertos  que ofrecen mayor seguridad dentro las normas Internacionales de la Marina Mercante.

La respuesta oficial a esta medida se tradujo en el llamado que varios representantes del gobierno nacional, incluidos el presidente de PDVSA y el Presidente de la República han hecho a simpatizantes de su partido para que asuman las delicadas  actividades operativas de la industria petrolera sin brindar ni contar con las garantías para que tan azarosa acción no culmine en tragedia de inconmensurables proporciones.

Queremos destacar, que toda función realizada en las instalaciones operativas de plantas y refinerías de PDVSA, requiere de personal no solo capacitado y especializado,  sino que éste debe contar adicionalmente con años de experiencia en el   servicio para garantizar un adecuado manejo de las actividades de la industria.

Sobre las irregularidades observadas:

  • Ha sido un hecho público y notorio a través de los medios informativos, la entrada de personas no autorizadas a las instalaciones de la industria petrolera. Por desconocimiento de estas personas y delegación irresponsable de quien compete, las imágenes registran la entrada de dirigentes del partido de gobierno armados e incluso con habanos encendidos a las instalaciones.  * La utilización de lanchas propiedad de PDVSA por personal no autorizado de la industria petrolera  sin destino conocido en los puertos de refinería  , hecho denunciado por los gerentes a cargo de esas operaciones. Por esa misma razón, el personal autorizado de PDVSA se rehusó a embarcar por temor a la impericia de quienes  manejan esas embarcaciones.
  • Manifestaciones permitidas y no disueltas oportunamente en las entradas de las instalaciones aumentando sensiblemente los factores de riesgo que existen en  las mismas por los derivados petroleros almacenados de esas plantas.
  • La utilización de armas de disuasión por parte de la GN en la entrada de plantas de producción y refinerías, que además de aumentar el riesgo de accidentes han tenido como consecuencia la intoxicación de personas y el fallecimiento de una anciana a consecuencia de la exposición a gases lacrimógenos, hecho sucedido en Pto. La Cruz.
  • El abordaje de los buques tanqueros con carga completa de combustible como el "Pilín León", por comandos armados de la GN, donde aumentaron innecesariamente el riesgo de hechos lamentables, a pesar de que en reiteradas oportunidades los capitanes manifestaron que no se resistirían a la inspección de los mismos.
  • El buque Paramacay fondeado en el Lago de Maracaibo, recibió un impacto de una nave Guarda Costas que trató de abordarla con un juez que iba a "hacer una inspección". Esto produjo daños menores (pero muy peligrosos) al casco de la nave.
  • Por falta de pericia del Práctico, designado  personalmente por el Presidente de PDVSA, el buque ruso Marshall Chuykov estuvo a punto de chocar contra el muelle y ahora se encuentra en posición precaria. Las maniobras que ello requirió ya fueron ampliamente reseñadas pero su mención sirve al propósito de exponer un nuevo factor de riesgo implicado en estas decisiones para la tripulación, para las obras de infraestructura del puerto  así como para el buque propiedad del Estado y de los habitantes de las poblaciones vecinas.
  • El hundimiento de dos gabarras que contienen "ripios" (lodos de perforación altamente contaminantes, asociados con metales pesados) en el lago de Maracaibo el 10/12/2002. Una en La Salina, identificada con las siglas CC-2162, y otra con las siglas CC-2161, en el muelle de Tía Juana. En ambos casos,  por mala operación de los remolcadores tripulados  por personal reclutado sin contar con  los requerimientos profesionales adecuados, contratación y recluta  efectuada por el Gerente de División de PDVSA Félix Rodríguez, ascendido a ese puesto en  días recientes por el Presidente de PDVSA, Alí Rodríguez Araque.
  • Reactivación de un parque automotor descontinuado para el transporte de combustible, donde entre otras irregualridades, se incluyen:  la falla de válvulas, filtración del combustible en plena vía pública durante su transporte, alto nivel de corrosión en los tanques-cisternas. Todo ello atenta a una elemental norma de seguridad además de producir como efecto inmediato  la consecuente contaminación del combustible  así  transportado por falta de condiciones adecuadas del tanque. De ello derivarán daños directos a los vehículos de los usuarios del combustible.
  • La contratación de personal no especializado  para el transporte de combustible en el llenadero de Pto. La Cruz.  La primera consecuencia de ello se produjo en el accidente , ocurrido en la  vía Cumaná-Pto. La Cruz de fecha 9/12/2002, a la altura de Santa Fé, Arapito con el volcamiento  del camión-cisterna, produciendo perdida de  parte del combustible y contaminación  del entorno e incluso playas aledañas.  Si bien no hubo pérdida de vidas humanas ni se produjo la combustión de la gasolina derramada una orden judicial  determinó el cierre de esa distribuidora .
  • La militarización de todas las plantas y refinerías del país. Medida que se entiende en las actuales circunstancias para garantizar la seguridad de las instalaciones, sin embargo no se tiene idea y se teme, con sobradas razones, acerca  del alcance de sus actividades en la reactivación de las operaciones de esa industria
  • El amedrentamiento llevado a cabo por afectos al oficialismo y  miembros de la Guardia Nacional por orden del el General de la guarnición de Valencia a dueños y personal adscrito a la empresa privada de distribución Ferrari, donde el manejo de las operaciones de distribución de gasolina no se está ejecutando por personal autorizado de la empresa. Esta situación produjo un amparo de parte de un juez para que no fuera utilizado el parque automotor de esa distribuidora privada y respetara sus instalaciones.
  • La designación y el envío de personas afectas al gobierno como única credencial  para operar la Planta de Anaco, donde actualmente se estan produciendo 800.000 m3 del  gas necesario para la producción eléctrica, pero cuya producción regular es de 1.600.000 m3 . En estas instalaciones se opera con gas a alta presión y existe alto riesgo de explosión al ser manejado p or personal no especializado. Segun denuncia del alcalde el día de hoy, esta situación está generando pánico en la población de Anaco ciudad que está sembrada de tuberías de gas.

Status de los buques tanqueros: En la actualidad se encuentran fondeados 13 buques tanqueros venezolanos y 19 extranjeros repartidos en las siguientes zonas portuarias: Zona Oriental del Lago de Maracaibo, frente a las costas de Paraguaná, frente al puerto de la Guaira y  en Bahía de Pozuelos en Pto. La Cruz.

La situación de seguridad de los buques tanqueros fondeados se mantiene en la medida que no se produzca ningún hecho de colisión -producto de impericia en las maniobras- o de actividad bélica -posible en caso de asalto armado- alrededor o en las propias embarcaciones

Del total de buques fondeados, 6 de ellos contienen combustible de diferente clasificación mientras los demás se encuentran vacíos, pero no por ello demandan menos estado de alerta debido a la permanencia de gases en sus tanques.

A todo lo anterior cabe añadir que El Sr. Dávila declararó que han contratado dos buques de bandera internacional para que atraquen en el llenadero de Pto. La Cruz. Estamos importando gasolina.

Status de las Plantas, Refinerías y Campos Petroleros: Básicamente toda el área de producción y exploración de la industria petrolera del país se encuentra detenida en un 90%, y parcialmente en las áreas que aseguran el suministro de gas para la producción de energía eléctrica.

Las reservas de combustible de gasolina se están agotando sobre todo en el occidente y oriente del país.

A pesar de la entrada de personal no autorizado ni capacitado a las instalaciones de PDVSA, hay que puntualizar que las facilidades petroleras no pueden ser puestas en operación  por no ser estas personas suficientes ni en número ni en experticia para poder cubrir todas las áreas operativas debidamente.

Adicionalmente, la empresa Intesa que se encarga del área cibernética de PDVSA se sumó al paro.

Riesgos y Consecuencias: Las actividades de la industria petrolera han merecido especial atención por las graves consecuencias de contaminación que han ocurrido tanto en refinerías como en su transporte alrededor del mundo.

No podemos dejar sin denunciar con toda la severidad que el caso amerita , el riesgo irresponsable al que se expone a la colectividad en general por  decisiones que no responden a los criterios  técnicos y operacionales en el tratamiento  de la situación de la industria petrolera dentro de la crisis nacional.

Todas y cada una de las irregularidades señaladas apuntan a lo siguiente: la exposición del ambiente a contaminación de magnitudes y características irreversibles y el riesgo al que se expone a la población de graves accidentes con posibles pérdida de cuantiosas vidas humanas y daños físicos de estructuras.

Conminamos a las personas responsables del manejo de las decisones que competen a esta industria durante la actual  crisis a medir las consecuencias de las mismas, no en términos políticos sino con la responsabilidad que como dirigentes tienen sobre el bienestar del país, su industria, su ambiente y sus habitantes.

De los derechos ambientales Artículo 127. Es un derecho y un deber de cada generación proteger y mantener el ambiente en beneficio de sí misma y del mundo futuro.  Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecologicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente, la diversidad biológica, los recursos genéticos, los procesos ecológicos, los parques nacionales y momumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica.  El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado, y la ley que se refiera a los principios bioéticos regulará la materia.

Es una obligación fundamental del Estado, con la activa participación de la sociedad, garantizar que la población se desenvuelva en un ambiente libre de contaminación, en donde el aire, el agua, los suelos, las costas, el clima, la capa de ozono, las especies vivas, sean especialmente protegidos, de conformidad con la ley.

La Red de Veedores

La oposición chilena se merecía un presidente como Chávez

Edición Especial Antonio Sánchez García  

Como chileno que vivió el proceso protagonizado por Salvador Allende y Augusto Piñochet, Antonio Sánchez García compara ese lapso histórico con las circunstancias que vive Venezuela en la actualidad.

Una de las conclusiones más relevantes: "Si Allende hubiera enfrentado una oposición tan paciente, tan civil, tan legalista y tan democrática como la venezolana estuviera bordeando ahora los 90 años de edad y sería venerado por el país entero"

¿Chávez un suicida? Si usted le preguntara a un chileno que hace 30 años no superaba los 20 años de edad si quisiera volver a vivir los terribles años de su juventud en un país dividido por el odio fratricida, tenga Usted por seguro que sabrá adivinar su respuesta.

Yo no tenía 20 años, tenía 30. Volvía de pasar los últimos años de mi vida realizando estudios de doctorado en la Universidad Libre de Berlín, era un marxista convencido —con estudios especializados en Hegel y la tradición filosófica marxista, desde el joven Marx hasta Georg Luckács, Karl Korsch, y ese posmarxismo industrializado, edulcorado y cinematográfico de Herbert Marcuse, con quien compartiéramos posteriormente escritorios de trabajo en el Instituto Max Planck de Starnberg, Alemania— y apostaba por una salida revolucionaria, en la mejor tradición foquista: guerra de guerrillas, vía armada, liquidación de la burguesía, aniquilación del capitalismo, toma del poder. Tenía todas las razones históricas, políticas e ideológicas para detestar al estalinismo soviético y soñar en una revolución proletaria de corte castrista y guevariana para mi país, al que volví en noviembre de 1970, a días de la asunción al mando del reformista de ideología y sentimientos socialdemócratas Salvador Allende.

Pude haber hecho “carrera política” en el Partido Socialista de Chile. Nada más llegar, me convertí por un corto período en asesor ideológico de un viejo conocido, Carlos Altamirano, a quien solía visitar en el Senado de la República para redactar un documento titulado Fascismo o socialismo: el enfrentamiento es inevitable, que le sirviera de plataforma ideológica para conquistar la secretaria general del PS en el congreso nacional de dicha organización política, celebrado en enero o febrero de 1971 en la ciudad nortina de La Serena. Preferí, en cambio, ingresar al MIR como simple y llano “simpatizante”.

Incluso feliz de hacerlo: era la autodisciplina bolchevique, el orgullo por la postración ante los “profesionales de la revolución”, castrante y autoritaria en su misma esencia. Lo hice junto con dos compañeros de trabajo en el Centro de Estudios Socio-económicos (CESO) de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile, en Santiago: Tomás Amadeo Vasconi, sociólogo argentino ya fallecido y Marco Aurelio García, exiliado brasileño entonces y hoy a la vera de Lula da Silva como su asesor para asuntos internacionales.

Esos tres años transcurridos desde mi llegada al país (sin otro bagaje que una formación histórica y filosófica para poner al servicio de la revolución armada) y el golpe de Estado tres años después, que nos encontrara a Vasconi, a García, a mí y a un puñado de los más importantes investigadores marxistas de América Latina —muchos de Brasil, entre ellos el mismo Marco Aurelio, Ruy Mauro Marini, Vania Bambirra y Theotonio dos Santos— en nuestro centro de trabajo sin una pistola en la mano y la más mínima idea de que debiéramos hacer para ocupar “nuestro puesto de lucha”, pasaron como en un suspiro.

De simpatizante, pronto me encontré formando parte de la militancia, dirigiendo la política universitaria del partido y trabajando como adjunto de Bautista Van Schowen, “Jorge”, el segundo hombre más importante de la Comisión Política detrás de Miguel Henríquez, y encargado del aparato cultural. Recuerdo haber dormido tres o cuatro horas diarias entre interminables, muy fatigosas y áridas discusiones con periodistas, cineastas, cantantes e intelectuales del MIR.

La más ingrata de las tareas imaginables para un funcionario de la revolución, como era mi caso: encargarse de la intelligentzia individualista e inconforme de la pequeña burguesía chilena.

Comprendo el fanatismo y la ceguera con que el chavismo —esa versión caudillesca, zafia, analfabeta y brutal de vanguardia revolucionaria —, se niega a aceptar cualquier acuerdo con la inmensa mayoría nacional que se le opone. En aquellos no tan lejanos y ahora resucitados tiempos, yo hubiera dado mi vida por imponer la revolución y conquistar el poder. Con la de que entonces la Unidad Popular tenía mucho menos poder real que este chavismo decimonónico y atrabiliario: no contábamos con la Corte Suprema de Justicia, la Contraloría General de la República, el Congreso Nacional y, last but not least, las Fuerzas Armadas.

Mientras nosotros, el MIR, no pasábamos de ser algunos miles de cuadros juveniles, revolucionarios inexpertos y desarmados, éramos una brigada infantil de virginales boy scout, comparados con los aparatos provistos de arsenal de alta potencia, tradición gangsteril e instintos asesinos montados por el ex vicepresidente de la República y hoy ministro del Interior y Justicia, capitán Diosdado Cabello, bajo el eufemismo legalista de círculos bolivarianos.

Llevado por el entusiasmo revolucionario, le solicité a “Jorge” y al capanga, como algunos veteranos solíamos llamar a Miguel, me enviaran a Cuba a prepararme en guerra de guerrillas.

Eso queda para los “cabeza de músculo” me respondieron en más de una ocasión: los comandos operativos de nuestras futuras fuerzas armadas. ¿Qué haría un ideólogo cargando una RPG-7 o montando minas vietnamitas, esas pailas explosivas que jurábamos pondríamos bajo las orugas de los tanques llegado el momento de los “quiubos” o “cuando las papas quemen”, como solíamos prometernos en nuestros delirios de futuros e inútiles combatientes?

Cuba era por entonces también —como 30 años después para el chavismo militante — el paradisíaco océano de la redención humana, el más allá revolucionario, la trascendencia y el arribo definitivo a la eternidad. Más allá de Pinar del Río la historia ya había encontrado su consumación final per secula seculorum: Fidel Castro.

Un arma en la cintura Gracias a mi sueldo como profesor e investigador de la Universidad de Chile logré comprarme una destartalada Walther PPK calibre 7.65 que solía llevar en la cintura, a mi espalda, dejando ver discretamente la cacha desportillada: estar a cargo del aparato cultural del partido y llevar un arma al cinto era la culminación de una aspiración nacida de la lectura enfebrecida de la Filosofía del Estado y del Derecho de Hegel y los Fundamentos de la Crítica de la Economía Política de Karl Marx. Más aún, si tal lector de trasnochos berlineses era hijo de un chofer de taxi comunista hasta los tuétanos y líder sindical de su gremio.

La pistola y algunas cajas de munición terminaron ocultas en la campana extractora de aire de la cocina del apartamento del Parque Forestal, a orillas del Mapocho, en que entonces vivía de prestado. Sirvió para dispararle a alguna señal de tránsito en una solitaria carretera al borde del mar, imaginando que lo hacía desde alguna esquina en llamas hacia algún burgués imaginario apostado tras una ametralladora punto 50. En el Chile de entonces, la guerra de guerrillas era ensoñación de algunos pobres ilusos y espantajo que sirvió de combustible para una acción devastadora, aterrante y siniestra: el levantamiento armado de Augusto Pinochet, que salió a cazar incautos como quien colecciona conejos.

Porque la izquierda chilena, incluso la más afiebrada, amenazante y parlanchina, como la nuestra, era sustancialmente pacifista, legalista, constitucionalista: leguleya. Para que se haga usted una idea: nosotros en el MIR, la élite de las élites revolucionarias, repudiábamos hasta el desprecio al terrorismo y venerábamos hasta la unción al “pelao Lenin” —el pelón Lenin— como Miguel Henríquez, nuestro secretario general (un muchachote de hablar atropellado y seductora inteligencia) solía llamar al más grande ideólogo de la revolución mundial, don Vladimir Ilich Ulianov, alias Lenin. Más, mucho más nos cautivaban el Qué hacer o el imperialismo, fase superior del capitalismo, de Lenin, que el manual del joven intelectual parisino Regis Debray. Leíamos las obras completas de Lenin, nos enzarzábamos en feroces combates discursivos para dirimir las diferencias entre Trotzky, Zinoviev y Kameniev. Y creíamos a pie juntillas estar viviendo los 10 días que conmovieran al mundo. Nos sabíamos —o nos creíamos— parte de la historia universal, vanguardia intelectual del futuro, renacimiento del soviet supremo y asaltantes del nuevo palacio de invierno.

Si Jorge Luis Borges hubiera querido burlarse de la revolución escribiéndole una de sus maravillosas narraciones, nosotros hubiéramos sido su modelo.

Porque en la tradición chilena, ni el terrorismo ni la lucha armada formaron parte de su historia.

La única guerra civil, la de 1891, fue una bufonada de algunos días con un desenlace trágico: el suicidio del presidente Balmaceda llevado por la misma trágica concepción del honor que obligara al suicidio de Salvador Allende.

¿Chávez un suicida? Si Allende hubiera enfrentado una oposición tan paciente, tan civil, tan legalista y tan democrática como la venezolana estuviera bordeando ahora los 90 años de edad y sería venerado por el país entero.

Ese es el terrible quid pro quo de ambas revoluciones: la venezolana se merecería para esta oposición un presidente como Salvador Allende. La oposición chilena, con Pinochet a la cabeza, un presidente como Hugo Rafael Chávez Frías. La canalla contra la canalla. La hidalguía contra la hidalguía.

Un luchador social En Chile un golpe de Estado invocado por el espanto ante un mal que no llegó jamás a consumarse —y que me perdone mi amigo José Toro Hardy, que le ha hecho un muy flaco favor a la verdad histórica con esa vergüenza de documental sobre una realidad que desconoce— impidió lo que seguramente fue una ilusión imposible del Chicho (como llamáramos y seguimos llamando cariñosamente a Salvador Allende quienes lo continuamos amando): la celebración de un referendo.

Días antes de ese trágico martes 11 de septiembre, la noche del 4, fecha de la celebración del tercer aniversario de su triunfo electoral, se le vio triste y cabizbajo sentado con un vaso de whisky en la mano en una de las gradas de la escalera de piedra que comunica el patio de los naranjos de La Moneda, el palacio presidencial santiaguino, con su despacho en la primera planta.

Allende era un luchador social de extracción aristocrática, un médico que fuera presidente de la combativa e ilustrada Federación de Estudiantes de Chile y llegaría a ser secretario general del Partido Socialista de Chile cuando recién moría Juan Vicente Gómez.

Era un hombre vital, alegre, elegante, mujeriego, culto y bon vivant, que jamás hubiera empuñado un arma contra su propia vida si no hubiera mediado el dolor ante una terrible desgracia.

Impedir un acuerdo nacional y salvar a sus pobres de Chile — como bien hubiera podido llamarlos su embajador en París, amigo y compañero, el premio Nobel Pablo Neruda—, del sufrimiento, el destierro, la pobreza y la muerte debe haberlo destrozado anímica y espiritualmente.

Pinochet, el canalla, quien fuera el obsecuente y lacayo general en jefe de sus Fuerzas Armadas, mandó a alguno de sus subordinados a ofrecerle, entre burlas y sarcasmos, un avión para sacarlo al destierro. El mensaje lo hubiera aceptado dichoso y apresurado un cobarde como Hugo Chávez.

Allende, jamás. Había dicho que de su responsabilidad histórica como presidente democráticamente electo lo sacarían muerto: vivo jamás. Era un hombre de palabra. Cumplió.

Apoyo venezolano 17 años fueron necesarios para que ese acuerdo entre una oposición cerril y una alianza de gobierno fanática, ciega y sorda pudiera encontrarse. Fue necesario venir hasta nuestra democrática Venezuela, pasando por sobre miles de cadáveres y la miseria de millones de seres inocentes e indefensos, contando con el respaldo activo y generoso de los partidos Copei y Acción Democrática, para que el Chile desgarrado por el sufrimiento recompusiera su fibra cordial y pudiera salir del marasmo y enfrentar el futuro.

Yo quisiera que Ricardo Lagos, que jamás hubiera llegado a ser presidente de Chile sin ese acuerdo favorecido e impulsado por nuestra democracia y nuestros partidos —y hablo aquí tanto como chileno que como venezolano, con profundo conocimiento de causa, pues para mi inmensa fortuna pertenezco a ambas patrias y he vivido ambos procesos desde sus dos vertientes— pudiera ver a Venezuela sin ira, sin oportunismo, sin Realpolitik, sin OEA, sin mezquindad. Él debiera ser el hombre perfecto llamado por ese extraño destino que ha unido para siempre a Chile y Venezuela desde los tiempos de don Andrés Bello, para hacer los más ingentes esfuerzos por lograr el entendimiento entre la Coordinadora Democrática y un solo hombre que se le enfrenta, no una alianza de gobierno o un pueblo ilusionado: el teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías.

Indigna a la conciencia de una comunidad de miles y miles de chilenos que fueran acogidos con una generosidad sin limites por aquella democracia hoy escarnecida y vilipendiada por un gobernante indigno del alto magisterio que detenta, que Ricardo Lagos no abra su corazón a quienes les debe indirectamente su actual magistratura. Yo quisiera que el destino me pusiera frente a una cámara de televisión chilena, como lo pusiera a él una noche de 1988, y señalarle con el dedo, como él mismo lo hiciera ante el dictador Augusto Pinochet, para decirle: Presidente, ponga su vida al servicio de la paz de Venezuela. Dignifique su cargo, vaya en auxilio de sus hermanos venezolanos.

Tuesday, December 31, 2002

Gwynne Dyer: War and peace

While the world has focused on the U.S.'s plans, many real wars have ended in 2002

The past year has been dominated by a U.S. obsession with Iraq that remarkably only seized the Bush administration three long months after the terrorist attacks on the United States in September, 2001. In my year-end survey 12 months ago, just after the U.S. occupation of Afghanistan, I simply wrote that Middle Eastern Muslims were waiting to learn "which of their countries the United States would hit next: Iraq, Somalia or Sudan".

Washington was clearly looking for a fresh target, but nobody had a clue which way it was going to jump.

In that sense, the most important event of 2002 was President George W. Bush's speech in late January in which he announced that he had uncovered an "axis of evil", and gave Iraq first place.

The subsequent months have been filled with endless speculation about when and how the U.S. will attack Iraq, whether it will go to the United Nations first (it did, in September), and whether it will give the UN arms inspectors time to do their job (which remains to be seen) - but it all distracted the U.S. public's attention through a year of recession and corporate scandals, and gave control of the Senate back to the Republican Party in the November Congressional elections.

Whatever the original motives for the choice of Iraq, the project now has an almost unstoppable momentum within the introverted world of Washington politics, and the Bush administration almost certainly will attack Iraq, probably in the next few months. But the weird thing about 2002 is that the international news has been virtually monopolised by a non-event. There has been no fighting in the Middle East apart from the familiar cycle of violence between Israelis and Palestinians, and no regimes have toppled. Indeed, nothing tangible has yet changed in the region, apart from a gradual increase in the usual pace of U.S. and British bombing in Iraq's "no-fly zones".

The terrorists haven't been very busy either, or at least not the ones who are the primary concern of the U.S. "war on terror". As usual, terrorists killed thousands of people in places like Colombia and Nepal, in guerrilla wars that barely make it into the mainstream media. Many hundreds died in terrorist attacks in Israel and Russia, countries fighting wars against Muslim subject peoples who have managed to hitch their local struggles to Washington's global crusade. But barely 200 Westerners were killed by terrorists in 2002, most of them in one attack in Bali - and hardly any of them were Americans. Things may change dramatically once the U.S. attack on Iraq gets under way, but in 2002 the allegedly "titanic struggle between good and evil" (in Mr Bush's words) has been a phony war for both sides.

Almost unnoticed amid all the media hype about coming events, there was dramatic progress in closing down the real wars that have been ravaging whole regions and killing huge numbers of people. First came the 27-year-old Angolan civil war, which suddenly ended in April after the rebel leader, Jonas Savimbi, was caught in an ambush and killed. Next, in July, there was a breakthrough in peace negotiations in Africa's oldest war, between the Arabised Muslim northerners and southern, mostly Christian, Africans of Sudan.

There is not yet a definitive ceasefire in Sudan, but a war that has killed two million people over 33 years finally seems to be subsiding.

Then, still in July, a peace agreement in the Democratic Republic of Congo (formerly Zaire) ended what has been called "Africa's World War 1".

Most of the six foreign armies have already gone home, and the fighting that caused over two million Congolese deaths in four years has subsided to sporadic outbreaks of banditry.

The miracles then moved east, to the two longest-running wars in Asia.

In September, the Liberation Tigers of Tamil Eelam dropped their demand for a separate state for Sri Lanka's Tamil minority, opening the way for negotiations to end the 19-year war that has devastated the island nation.

In December, Indonesia signed a peace deal with the separatist rebels of Aceh in northern Sumatra, ending a 26-year war by granting the provincial governments of the region a 70% share in Aceh's oil and gas revenues. Also in December, the Tutsi-dominated government of Burundi signed a power-sharing agreement with the largest of the Hutu opposition groups, which offers the Central African country its best chance for peace since 1963.

There was bad news, too: a new civil war broke out in once-stable Ivory Coast in September, and the Maoist insurgency in Nepal, gaining strength by the month, threatens to produce a new Year Zero in that impoverished and misgoverned country. But from 15 wars only five years ago, Africa is now down to only three or four (depending on whether Sudan is really over), and Asia is down to just three (in Nepal, Kashmir and the southern Philippines). Even allowing for one civil war in the Arab world (Algeria) and one in Latin America (Colombia), the world is a more peaceful place this month than it has been at any time since September, 1939.

More peaceful, but far from out of the woods. The most terrifying confrontation of the past year was the summer stand-off between India and Pakistan, two newly fledged nuclear powers that have fought each other three times already. If they were to do so again, using their new weapons, the death toll would exceed the total losses in all the other wars of the past 10 years in a matter of days. New Delhi and Islamabad have stepped back from the crisis for the moment, but huge armies still face each other across the border and the Kashmir dispute is a permanent irritant.

Similar anxieties haunted the Korean peninsula, where North Korea's desperately poor and isolated Communist regime began talking up its nuclear weapons programme, probably in the hope of shaking some extra aid loose. Paradoxically, that may have helped Roh Moo-hyun win the December presidential election in South Korea on a platform of reconciliation with the North, which will make for difficult relations between Seoul and Washington. But in the main, Asia just got on about its business.

After almost a year's hesitation, China's 76-year-old ruler, Jiang Zemin, decided to hand the presidency on to his designated successor, Hu Jintao, at the Party Congress in November, but behind the scenes he remains very much in control. Earlier in the year, Malaysia's Prime Minister, Mahathir Mohamad, also 76, told his party congress that he, too, would be retiring soon (after more than 20 years in power). The main difference was that Dr Mahathir may actually mean it. And the release from house arrest in May of Burma's democratic icon, Aung Sang Suu Kyi, suggested that the military regime that has devoted the past 40 years to plundering the country may finally be ready to make a deal.

The principal theme in Europe this year was expansion - of Nato, to take in most of the former Warsaw Pact countries that escaped from Soviet control in 1989, but above all of the European Union. After months of cliff-hanging negotiations and a second referendum in Ireland (the Irish had given the wrong answer the first time), the 15 EU countries showed up at the Copenhagen summit in December and promised to take in 10 new members in 2004 - Estonia, Latvia, Lithuania, Poland, the Czech Republic, Slovakia, Hungary, Slovenia, Malta and Cyprus - followed by Romania and Bulgaria in 2007.

More importantly, they gave Muslim Turkey a promise to review its case for entry in late 2004, and to open negotiations for Turkish membership soon afterwards if its human rights performance continues to improve.

Given that Turkey's population will be bigger than any existing member's by 2020, some EU countries were reluctant to make this promise, but in the end the EU decided that it was not just a Christian club and the newly-elected Islamic government of Turkey, whose leaders call themselves "Muslim Democrats", was given an incentive to keep its promises about preserving a secular, democratic state. As a bonus, Ankara will push the Turkish-Cypriots to join with the Greek-Cypriots in a reunited Cyprus before the island enters the EU in 2004.

For the rest, it was the usual heavy traffic of national elections in a continent of almost 50 countries, including a bad case of tactical voting in France that unexpectedly catapulted neo-fascist leader Jean-Marie le Pen into a run-off with President Jacques Chirac in June. (Chirac won by a margin of four-to-one.) In the Netherlands, right-wing maverick Pym Fortuyn was assassinated only days before the May election, sweeping his single-issue anti-immigrant party into the new coalition government on a massive sympathy vote (but the leaderless party was disintegrating by year's end). In Germany, Chancellor Gerhard Schroeder narrowly won another four-year term in September by promising Germans not to take part in Mr Bush's planned war against Iraq.

The Basque terrorists started bombing again in Spain, but the "November 17" urban guerrilla group was finally broken in Greece after 23 murders in 27 years. The dust continued to settle in the Balkans, and former Serbian dictator Slobodan Milosevic spent much of the year before a war crimes tribunal in the Hague. Most of the continent's larger economies grew very slowly, but beyond almost universal grumbling about the new currency, the euro, Europe's discontents remained manageable.

In the Middle East, the steady U.S. march towards war with Iraq terrified most local governments. The region remained at peace except for the low-level Israeli-Palestinian violence and the decade-old mutual slaughter between Islamists and the military-backed regime in Algeria, but not a single Arab regime was confident that it could contain the potentially huge social and political upheavals that might be unleashed by an American invasion of Iraq. Israeli Prime Minister Ariel Sharon, on the other hand, thought it was a wonderful idea, and warmly urged Washington along.

Africa, though it is gradually emerging from its equivalent to Europe's 30 Years' War, continued to labour under almost every other handicap imaginable. Encroaching famines put the lives of millions at risk both in southern Africa and far to the north in Ethiopia and Eritrea. Out of 30 million Africans living with HIV/Aids, only 30 000 have access to anti-retroviral drugs; the rest are condemned to an early death.

In South Africa, one in nine deaths is due to murder. Some of the "big men" who blighted Africa's first post-independence generation are fading away at last - Kenya's Daniel arap Moi allowed power to pass peacefully to the opposition in democratic elections in December - but others, like Zimbabwe's Robert Mugabe, cling fiercely to office even if it means the ruin of all their previous achievements. (Unnoticed by most of the world, Namibia's Sam Nujoma seemed to be setting out down the same path as 2002 unfolded.) As Nigeria's President Olusegun Obasanjo pointed out in June, corrupt African leaders have stolen at least $140 billion from their peoples in the decades since independence, and it's not over yet. But at least the wars are ending.

In Latin America there are no wars (apart from Colombia) and the poverty most people experience is not so absolute, but the sense of having been cheated is even more acute. Even where the neo-liberal promises of rapid economic growth came true, they meant little improvement in the lives of the poor or even the middle class; they just made the rich even richer.

So Argentina's economic meltdown in December 2001 led not only to a revolving-door presidency (five presidents in two weeks) and popular revulsion against the whole traditional political class, it was also the starting gun for a wave of political upheavals that is sweeping South America.

The first crisis, an unsuccessful U.S.-backed attempt in April to overthrow the continent's one existing left-wing leader, President Hugo Chavez of Venezuela, was notable for the speed with which the poorest section of the population came to his defence despite his failure to improve their economic plight. That was followed by the imposition of a state of emergency in Paraguay and widespread looting and bank closures in Uruguay in July, and an electoral upset in Bolivia in August that gave over a third of the seats to candidates of Indian descent and brought Evo Morales, leader of the Movement Towards Socialism, to within a hair's breadth of the presidency.

Then, in quick succession, came the victory of Workers' Party leader Luiz Inacio da Silva (Lula) in the October presidential elections in Brazil; populist Lucio Gutierrez's capture of the presidency in Ecuador's November elections, less than two years after he was jailed for leading an attempted leftist coup; and a renewed confrontation between Hugo Chavez and Venezuela's right-wing white elite that halted oil exports from one of America's largest suppliers in December. Almost half of Latin America's people now live under populist left-wing governments, and Argentina is likely to swell their ranks after the March elections. While the Bush administration has been focusing obsessively on the Middle East, it has lost control of its own back yard.

The United States remains the great conundrum of the planet. Americans have been so traumatised by a single large terrorist attack on their own soil that they have effectively handed the country over to an administration with a radical right-wing agenda for domestic change and foreign expansion, though fewer than a quarter of them actually voted for it. The question is whether the American people can recover their balance without having to go through some painful and expensive, though ultimately instructive, experiences in the Middle East. The answer, at the moment, appears to be no, so a great deal of the rest of the world's business is being put on hold.

  • Gwynne Dyer is a London-based independent journalist whose articles are published in 45 countries. Publish Date: 31 December 2002

Venezuelan Strikers Vow No Let Up in New Year

— By Pascal Fletcher

CARACAS, Venezuela (Reuters) - Foes of Venezuelan President Hugo Chavez, fighting to sustain a month-long strike that has choked vital oil exports, said on Tuesday they would carry their protest campaign into the new year, including a possible march on the presidential palace.

The strike, now in its fifth week, has throttled oil output, gasoline supplies and crude shipments by the world's No. 5 oil exporter, pushing world prices near two-year highs. Venezuela supplies more than 13 percent of U.S. oil imports.

The shutdown has caused alarm abroad and turmoil in Venezuela by disrupting fuel and food deliveries over Christmas. But it has so far failed in its aim to force the leftist president to quit and call early elections.

Despite signs of frustration in opposition ranks, leaders vowed to pile up the pressure against Chavez in January.

"We will keep up our actions ... the strike will go on," anti-Chavez union boss Carlos Ortega told local television, adding protesters would become bolder in the new year and might stage a march on the Miraflores presidential palace.

"Let's all go to Miraflores, what's the problem?" he said, but gave no date for the march.

Miraflores has been off-limits to protesters since a coup was triggered in April by a demonstration that ended with 19 people dead and more than 100 injured.

Both government and opposition blamed each other for the killings, which led to an uprising by more than 100 rebel military officers that ousted Chavez for 48 hours.

One of these dissident officers, who have been occupying an east Caracas square in a peaceful protest since late October, was detained by DISIP state security police on Monday.

Opponents of populist Chavez, who was elected in 1998, accuse him of ruining the economy with left-wing policies, stirring up social hatred with his revolutionary rhetoric and trying to drag the country toward Cuba-style communism.

The former paratrooper says he has turned the tide against the strike.

He has sacked dissident oil executives, used troops to help restart idled tanker ships, wells and refineries and also imported gasoline from abroad for the first time in 40 years.

Ortega said other planned protests included one outside Caracas military headquarters, probably on Jan. 3.

RIVAL NEW YEAR RALLIES

Chavez and his ministers say a march on Miraflores, located in a downtown bastion of government support, would be a deliberate attempt to provoke confrontation and topple the president by force in a repeat of the April coup.

Followers and foes of the outspoken president, who held rival street demonstrations over Christmas, planned separate New Year's Eve celebrations in Caracas later Tuesday.

They clashed on Monday outside DISIP police headquarters, where anti-Chavez National Guard Gen. Carlos Alfonso Martinez was being held. Police fired tear gas to disperse them.

Lawyers for Martinez, who condemned his arrest as illegal, said he had been transferred to his home in Fuerte Tiuna military headquarters, where he was in military custody. The authorities did not say what charges he faced.

Chavez says the opposition strikers who have crippled operations in the giant state oil firm PDVSA belong to a rich, resentful elite opposed to his self-styled "revolution."

He says his reforms, which include a nationalistic oil strategy, increased state intervention in the economy and cheap credits and land grants for the poor, are aimed at eliminating minority privileges and distributing oil wealth more fairly.

Foes say his offensive to break the strike and regain control of PDVSA is part of a strategy to consolidate economic and political power.

The government has pledged to restore oil output back to a third of normal next week. But exports remain at a trickle and the PDVSA strikers say the industry is still mostly shut down.

The opposition hopes to hold a nonbinding referendum on Chavez's rule on Feb. 2 but he has said he will pay no attention no matter what the result.

He is sticking to a date in August, halfway through his current term, when he says the constitution allows for a binding referendum on his mandate.

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